Mil y una noches

Publicado en la revista Linia XARXA el 28 de junio de 2023

Cuando un inmigrante senegalés sin recursos llega a Barcelona persiguiendo [...]

La exposición ‘Seguint el peix’, a los Acontecimientos colaterales de la Muestra de Arquitectura de la Bienal de Venecia 2023

La exposición ‘Seguint el peix’, a los Acontecimientos colaterales de la Muestra de Arquitectura de la Bienal de Venecia 2023

Cuando un inmigrante senegalés sin recursos llega a Barcelona persiguiendo sus sueños o escapando de su país en busca de una vida mejor, el sindicato popular de vendedores ambulantes le regala su primera manta para exponer la mercancía y poder prosperar con las ventas en la calle. Acostumbrados como estamos a defendernos de lo que viene de fuera, este acto de bienvenida y acogida, sin duda, sacude nuestras conciencias.

La huida de las personas africanas de sus países debido al expolio de sus recursos naturales, la colonización histórica por parte de Occidente y la industrialización del mundo a su costa ha centrado la atención de la comisaria de la Muestra de Arquitectura de la Bienal de Venecia este año 2023.

Lesley Lokko, arquitecta y escritora ghanesa nacida en Escocia, lanzó una invitación a la comunidad internacional de arquitectos, artistas y diseñadores para participar en el Laboratorio del Futuro, con la mirada puesta en África, con la voluntad de ser agentes del cambio. Una transición necesaria hacia un mundo descolonizado, descarbonizado y más justo con la sociedad y el medio ambiente.

Con algunas excepciones, un gran número de participantes han eludido el tema, ya sea por una falta de discurso propositivo, por un exceso de vanidad o por ambas cosas. Entre las excepciones, el pabellón español en la zona de los Jardines, que bajo el lema Foodscapes (los paisajes de la comida) muestra cómo el cultivo, la producción y el transporte de alimentos terminan dando forma a nuestro mundo, generando fábricas de explotación animal, contaminación ambiental y temporeros de las cosechas, la mayoría africanos, que cultivan nuestra tierra sobreviviendo en condiciones de pobreza vergonzante. Una mirada valiente y cruda que nos obliga a pensar en otros modelos posibles capaces de alimentar al mundo sin devorar nuestro planeta y a nosotros mismos.

También cabe mencionar otras propuestas que denuncian la minería extractiva depredadora, aunque algunas fuera del territorio africano. Es el caso de dos participaciones españolas más, tituladas Pilbara Interregnum y Xholobeni Yards, en la zona expositiva del Arsenale. La primera muestra la región de Pilbara, al norte de Australia, una zona del tamaño de España con acceso directo al océano Índico, con una actividad minera fuera de control en un territorio considerado vacío y que suministra todo tipo de materias primas a Occidente, menospreciando, depredando y mutilando los asentamientos aborígenes milenarios.

La segunda sitúa nuestra civilización frente al espejo, mostrando las fachadas de los rascacielos de Nueva York, tratadas con titanio pulido para evitar que el polvo se adhiera. Un mineral extraído de la región sudafricana de Xholobeni, que deja como residuo una arena tan fina que ha cubierto de polvo una extensa área poblada.

En Barcelona, el sindicato de vendedores ambulantes ha creado la marca Top Manta, haciendo de la necesidad virtud.

Otros participantes destacan aspectos similares relacionados con la explotación desmesurada que el sistema capitalista produce en el mundo. Algunas voces autóctonas africanas que muestran el resultado de esta desigualdad territorial se pueden encontrar en el Pabellón Central.

Pero ha sido una exposición marginal representando a Cataluña, Seguint el peix, en los llamados Eventos colaterales, la que ha decidido sostener la mirada sin titubeos ante la petición lanzada por la comisaria de la Muestra. Y lo ha hecho comenzando por mirar qué ocurre en casa, delante de nuestras narices.

Aquella manta que los inmigrantes senegaleses regalan al recién llegado a Barcelona es la chispa que enciende el discurso. Como en un cuento de Las mil y una noches, el espectador es recibido por un conjunto de alfombras mágicas que lo transportan por los diferentes relatos que el inmigrante ha vivido en su viaje hacia Occidente y en su vida diaria entre nosotros. La primera lectura de la exposición es, pues, ese momento congelado en el tiempo en el que, al oír la palabra “agua”, los vendedores tiran de las mantas para levantar la mercancía, transformándola en un fardo para huir de la policía y evitar que acabe requisada. Una lección de habilidad y adaptación que, además, pone en relieve el regalo que recibe el vendedor ambulante novel. No es una simple manta. Es un sistema de supervivencia ante nuestra sociedad, que los criminaliza y los condena a una vida al margen de la legalidad. En Barcelona, el sindicato de vendedores ambulantes ha creado una marca legal con el nombre popular con que la gente los bautizó, Top Manta, haciendo de la necesidad virtud.

El título de la exposición, Seguint el peix, hace referencia al motivo por el cual los senegaleses se ven obligados a huir de su país. La industria pesquera internacional ha agotado las reservas de pescado que alimentaban a la población. En un acto legítimo, reclaman lo que es suyo, viéndose obligados a emigrar siguiendo el alimento que les permitía subsistir. Esta lectura nos muestra una segunda parte de la exposición, donde los comisarios Francesc Pla, Eva Serrats y Daniel Cid, junto con alumnos de la Escuela de Arquitectura del Vallés, en Sant Cugat, proponen estrategias reparadoras para una dignificación de la vida de los que llegan a nuestra tierra para establecerse. Nuevos comedores sociales, viviendas extensivas capaces de acoger una forma de vida más flexible y en comunidad o bien recuperar las trastiendas de los comercios para favorecer la interacción y la integración de las personas.

Y todo con muy pocos medios. Unas simples mantas voladoras y cuatro dibujos, que harían sonrojar a los autores de más de una propuesta con pantallas LED gigantes o maquetas impresas en 3D, para denunciar el despilfarro de nuestros días.